Las universidades nacionales nuevamente se pusieron de pie. En un primer momento, el veto a la ley de financiamiento universitario tuvo como respuesta la marcha federal del 2 de octubre que, al igual que en abril, fue masiva en todo el país. A partir de allí y ante la votación de la Cámara de Diputados sobre el veto, la situación fue en alza con vigilias y tomas estudiantiles. Sin embargo el punto de quiebre llegó con la confirmación del veto por el Congreso. La multiplicación de la bronca hizo despertar a un gigante dormido: el movimiento estudiantil.