Detener la masacre del estado fascista israelí

Jueves, 14. Agosto 2014
Detener la masacre  del estado fascista israelí

El territorio de Palestina lleva 66 años de ocupación por parte de lo que conocemos como ‘Israel’. No sólo de ocupación sino de expulsión sistemática de la población originaria hacia afuera de las fronteras en permanente expansión de la potencia ocupante. Gran parte de los pobladores palestinos expulsados por la fuerza de sus tierras, a lo largo de décadas, recalaron en los territorios conocidos como Franja de Gaza y Cisjordania. Otros, viven su exilio forzoso hacinados en campos de refugiados en los países limítrofes (Jordania, Líbano, Siria, Egipto, etc.). La actual ofensiva militar israelí que comenzó el 7 de julio, “Guardianes de nuestros hermanos”, traducida como “Margen Protector”, y dirigida contra los pobladores de la Franja de Gaza, es un eslabón más de la cadena de masacres palestinas sobre la que se edifica el e
stado de Israel.
Más de cien años de apoyo político, militar y diplomático por parte del Reino Unido primero, y de los Estados Unidos después, han posibilitado el objetivo del movimiento sionista: la creación de un enclave imperialista en Medio Oriente, a expensas del pueblo palestino y bajo el título de ‘hogar nacional de los judíos’. Una falacia más como lo es la idea de un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo.
La decisión de crear un estado en Palestina como territorio de encuentro de los judíos dispersos en el mundo fue respaldada conjuntamente por los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos y los preparativos concretos empiezan a tomar forma durante la Gran Guerra. Luego de la derrota otomana en la I GM Francia y el RU se reparten la zona conquistada y Palestina queda bajo administración británica. Apoyados en el acuerdo anglo-francés Sykes-Picot de 1916, se manifiesta por parte de los gobiernos del Reino Unido y de los EEUU el compromiso de crear un hogar nacional judío en Palestina, como avanzada colonial occidental en Medio Oriente, y crean la Agencia Nacional Judía, que se hace cargo de alentar la inmigración (colonización) judía en la zona, por la vía de la compra masiva de tierras. La creación formal del estado de Israel se concretaría recién treinta años más tarde, a instancias de la ONU, contra la voluntad de la población palestina y facilitada por la complicidad de las monarquías árabes. El proyecto expansionista del sionismo, lejos de limitarse al territorio actualmente ocupado, se propone originalmente unir bajo su mandato las tierras que van desde el Éufrates hasta el Nilo. Uno tras otro, los gobiernos ultra-reaccionarios de Israel, han respondido sistemáticamente a esta ideología expansionista y racista, y el propio estado de Israel está estructurado en torno a la opresión del pueblo palestino, la rapiña de su territorio y recursos y negación de sus derechos como pueblo originario.
La resistencia palestina nace incluso antes de la conformación del estado de Israel, bajo la forma de rebeliones populares contra la arrogancia y agresividad de los colonos judíos que acrecentaron su presencia con el guiño de la autoridad colonial británica y fueron despojando de las mejores tierras a los pobladores palestinos. Estas rebeliones fueron aplastadas por el ejército colonial británico en combinación con formaciones paramilitares y terroristas de los colonos, como Haganá, que luego serían el antecedente del actual Ejército, sarcásticamente llamado Fuerzas de Defensa de Israel. Luego de la creación de Israel en 1948, la resistencia palestina tiene desde 1964 en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) a su principal referencia. Un frente político y militar donde confluían diversas organizaciones, durante largos años liderada por Yasir Arafat, dirigente de Al Fatah. Ya a fines de los ´80, con el reconocimiento de la OLP al estado de Israel y la progresiva supeditación de la lucha armada a las negociaciones de paz, fue declinando el prestigio de Al Fatah y la unidad de las fuerzas de la resistencia. Durante la primera Intifada, de 1987, hace su aparición el Movimiento de Resistencia Islámico Hamas, que ganaría las elecciones de la Autoridad Nacional Palestina en 2006 y luego de una serie de enfrentamientos con Al Fatah, fracturan la ANP en dos regiones, sosteniendo Hamas el gobierno en la Franja de Gaza, y Al Fatah en Cisjordania. Al considerar Israel (junto con EEUU, la UE, etc.) a Hamas como ‘organización terrorista’, desconoce aquel resultado y decreta en 2007 el bloqueo a la Franja de Gaza por tierra, mar y aire, situación que, siete años después, se mantiene inalterada. Esto convierte a la Franja de Gaza (una lonja de tierra de unos 380 km², donde se hacinan mas de 1.500.000 de personas) en la prisión más grande del mundo. Ese bloqueo, mantiene en una situación de miseria general al pueblo de Gaza, prácticamente incomunicado con los países de la región, con los servicios de electricidad y agua corriente en manos del estado de Israel, y viviendo casi exclusivamente de la escasa ayuda alimentaria que logra atravesar los puestos de control que impone Israel, y de lo que logran filtrar a través de túneles construidos bajo la frontera con Egipto.
En estas condiciones, el operativo criminal desarrollado por Israel en el último mes, cuyo saldo parcial arroja casi 2.000 muertos y cerca de 10.000 heridos, con abrumadora mayoría de víctimas civiles, es la enésima ratificación del carácter fascista del Ejército israelí y su estado, contra una población asediada en todos los sentidos. Salvo honrosas excepciones, los líderes políticos y jefes de estado a nivel mundial se han hecho nuevamente los distraídos frente a la continuidad de un plan sistemático de exterminio sionista de la población palestina. La naturaleza oportunista y vacía de justos principios humanitarios del gobierno argentino se expresa en el silencio cómplice frente a tamaña aberración, sin siquiera un gesto que avance hacia la ruptura de las relaciones diplomáticas o comerciales con la potencia agresora. Todo lo contrario, actualmente se mantiene en perfecta vigencia el Tratado de Libre Comercio que nos une a través del Mercosur con el estado terrorista de Israel.
En lo inmediato se impone la movilización a nivel mundial de todas las fuerzas democráticas, populares y antimperialistas hasta lograr imponer el cese de la agresión militar israelí, el levantamiento del bloqueo a Gaza y la libertad a los presos políticos palestinos en las cárceles de Israel. En este marco es preciso afectar los intereses económicos del agresor, como están haciendo los activistas antimperialistas en el Reino Unido, con la toma de una planta de la principal fábrica israelí de drones y aviones de guerra, Elbit Systems.
Como lo ha demostrado la resistencia armada en Gaza al impedir el avance arrollador que suponía Israel en tierra enemiga, es necesario entender que no hay posibilidad de avanzar hacia la liberación definitiva de Palestina si no es por empujar a fondo la resistencia. El estado de Israel es una máquina de hacer fracasar uno tras otro todos los intentos de salidas pacíficas al conflicto, y no hay razones para pensar que esto vaya a cambiar. La disolución revolucionaria del estado genocida de Israel, es una precondición para el establecimiento de un estado único de Palestina, que sea laico, democrático y libre, que contenga a todos los habitantes independientemente de sus creencias religiosas. Y esto es tarea del pueblo palestino en primer lugar, y lo es también de las masas obreras y populares israelíes.

Leo Funes

Publicado en: 
Jueves, Agosto 14, 2014 - 13:15

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