Cobertura “Universal” de Salud I Solo para quienes puedan pagar

Miércoles, 11. Octubre 2017
Cobertura “Universal” de Salud I Solo para quienes puedan pagar

Uno de los aspectos sobresalientes en la historia del sistema capitalista fue la puesta de la fuerza de trabajo en valor y el “cuidado” de la misma como oro. Según Josue de Castro el hambre fue, precisamente, una condición descubierta y atendida por la burguesía hacia fines del siglo XIX tendiente a optimizar y hacer rendir al máximo la fuerza laboral (El Hambre - Problema Universal. Buenos Aires: La Pléyade, 1969), significando de esta forma un hecho contrastante con las postales de Federico Engels o las de Charles Dickens (Oliver Twist) respecto de la situación de la clase trabajadora, incluidos los niños y las mujeres en Inglaterra, poco tiempo antes. De esta forma el cuidado y el control sobre el cuerpo acompañaron el proceso de calificación laboral para el desarrollo de la moderna industria.
Sin embargo, con el agravamiento de la crisis capitalista, la salud y la educación a escala de masas fueron perdiendo significación productiva y reproductiva y pasaron a ser entendidas como “mercados”. De esta forma su carácter público y gratuito fue cediendo paso a la privatización y la compraventa, hechos que no dieron cuenta de un “abandono” por parte del Estado, como muchas veces se afirma, sino de una verdadera política de Estado.
En esta línea, el gobierno y la cúpula cegetista acaban de pactar la denominada CUS (Cobertura Universal De Salud), recientemente puesta en marcha en forma piloto en la provincia de Mendoza, que consiste en dividir la asistencia entre una serie de prestaciones básicas gratuitas y otra de prestaciones de alta complejidad aranceladas.
De esta forma, a la progresiva supresión del Plan Remediar, los subsidios a los discapacitados, y diversos programas de atención primaria, entre ellos el de alimentación escolar o médicos de familia y comunitarios, se agrega una modalidad de atención menguada de primer nivel para los pobres y de un segundo y tercer nivel autogestionados, solo asequibles para quienes puedan afrontar coseguros y el pago de estudios por imágenes o tratamientos costosos, como oncología y hemodinamia, a ser provistos por aseguradoras de la salud equiparables a las AFJP del menemismo (momento en el cual, como se recordará, la burocracia sindical también fue convidada del negocio).
El hecho de que el modelo de “mercado de la salud” esté auspiciado por la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial y los grandes laboratorios, da cuenta de que el mismo viene a dar respuesta a una situación sistémica, no puntual de Argentina, hecho acreditado por su implementación en otros países, como Colombia o Estados Unidos, donde la salud pública desapareció del mapa y donde los principales indicadores vienen progresando a la baja. De hecho, el empeoramiento de la salud pública va de la mano del empeoramiento de la salud del capitalismo. Sin embargo, se trata de un padecimiento crónico y de una larga agonía antes que de la antesala de un inmediato fin del sistema.
Así, los más castigados serán los más vulnerables, como los niños y ancianos, y ni hablar de la población con enfermedades crónicas, sin posibilidades de afrontar largos y costosos tratamientos. Tomando el planteo del “Informe Alternativo Sobre la Salud en América Latina” que elaboró la Asociación Latinoamericana de Medicina Social en 2005, resulta fundamental impulsar una lucha por la salud rechazando todo reduccionismo causalista de ésta y de la enfermedad a una serie de factores o determinantes que asuman como válido el primado de la fragmentación social, entre ellos la clase trabajadora, en lugar de entender a la formación social capitalista como un todo.
En tal sentido, la salud de nuestra sociedad corresponde a la formación social de la misma, a su estructura económica, y por eso la suerte de los enfermos dependerá de las necesidades históricas del propio capitalismo.
Frente a tal escenario la disyuntiva pasa por contraponer a la CUS el modelo de salud actual, lo que equivale a distinguir al tuerto en el país de los ciegos, o luchar por una sociedad donde la salud de la población resulte primordial para el sistema. En tal sentido, los logros del socialismo en la materia son claros y Cuba es un buen ejemplo de ello.
Jorge Díaz

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Miércoles, Octubre 11, 2017 - 23:15

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