Elecciones en EEUU

Lunes, 16. Noviembre 2020
Elecciones en EEUU

Unos 76 millones de votos para JoeBiden, frente a algo más de 71 millones que cosechó Donald Trump, son la prueba que ostentan los demócratas para reclamar la presidencia de los EEUU. A dos semanas de la elección, la principal potencia mundial sigue sin tener un presidente oficialmente electo. Con una multiplicidad de formas de voto, acusaciones de fraude, amenazas de hacer intervenir a la Corte Suprema, y civiles armados en las colas de votación exigiendo que se cierren las urnas, la elección dejó escenas propias de un país “bananero”, en la nave insignia de la democracia occidental. 

Si bien ambos candidatos fueron los más votados en la historia de EEUU, lejos estará el futuro gobierno de Biden de gozar de una situación de fortaleza. En primer lugar, el Senado va a estar compuesto por una mayoría de republicanos (48 contra 46 demócratas), y entre los “representantes” (el equivalente a nuestros diputados), la mayoría demócrata se reduce respecto a la conformación actual: 215 demócratas (-4) y 198 republicanos (+5). El presidente electo de mayor edad en la historia nacional (78) deberá lidiar con esta paridad al menos hasta la mitad de su mandato. 

Para complejizar ese cuadro, el triunfo del retador no dejó a su oponente tirado en la lona. El magnate republicano se retirará de la Casa Blanca habiendo arañado el 50% de los sufragios y con casi 10 millones de votantes más que cuatro años antes, cuando dio el batacazo al ganar la presidencia contra todas las encuestas. No solo esto, se retira ejerciendo la representación política de la mayoría de los principales sectores sociales castigados por la crisis económica con que llegó a la presidencia. Y, más inquietante aún, dentro de ese electorado que le fue fiel, hay grupos radicalizados por derecha que han ido ganando confianza para salir repetidas veces uniformados y armados a las calles. El conservador Biden deberá resolver como convivir con ese dolor de cabeza, partiendo de la base de que gobernará un país dividido.

Sin embargo, la principal dificultad para el futuro gobierno estará en el frente económico, recostado en la inocultable decadencia del peso internacional de los Estados Unidos como única e indiscutible potencia imperialista a nivel mundial. El país más rico del mundo tiene al 60% de su población sobreviviendo sin ninguna capacidad de ahorro, a pesar de complementar dos o más empleos para llegar a fin de mes. El 0,1% de la población acumula lo mismo que el 90% del resto. Estos niveles de desigualdad extrema son una bomba social en potencia, que ya ha empezado a crujir desde lo racial. La ‘salida Trump’, apostando por el proteccionismo será cerrada entre paréntesis para volver a la opción multilateral, en busca de la preminencia global amenazada. Mientras se resuelve la sucesión en EEUU, 15 países de la región Asia-Pacífico, con China a la cabeza, acaban de firmar el mayor tratado de libre comercio del mundo, dejando afuera a EEUU. 

El mandato que le espera a Biden será cuesta arriba en todos los aspectos, y es de esperar que esto lo sufran todos los países dependientes y pueblos oprimidos del mundo. La primera potencia mundial se encuentra en serias dificultades para mantener su posición privilegiada a nivel global y no se va a resignar sin hacer uso de todas sus herramientas. Está de más decir que un “demócrata” al timón no es ningún alivio para el mundo dependiente, y menos un conservador belicista como Biden. Ha sido senador desde 1973, fue vicepresidente de Barack Obama, y siempre un peón de Wall Street y del complejo militar-industrial. Artífice del rescate a los grandes bancos y financieras después de 2008, y mano de yeso para votar las invasiones a Irak y Afganistán, como las intervenciones militares en Libia y Siria. "Soy el tipo que elaboró el Plan Colombia", supo declarar con orgullo el nuevo mandamás de la Casa Blanca.

Se ha planteado un programa de tres ejes de dudoso cumplimiento: renovar y fortalecer la democracia dentro de los Estados Unidos (ya empezó con el pie izquierdo) y en el plano internacional (todos sabemos en qué consiste la “exportación de democracia” que acostumbran los yanquis). Nuevos acuerdos comerciales para frenar el avance internacional de China, particularmente en la ‘post-pandemia’. Para lo cual estaría llegando tarde, al menos a la estratégica zona del Asia-Pacífico. Y encabezar las relaciones internacionales, como estaba acostumbrado a hacer desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Otro objetivo que lo obligará a recuperar terreno a los codazos. 

Todo esto asentado en una sociedad que solo parece unificarse en el hartazgo con un establishment político que no acierta en resolver ninguno de los problemas esenciales de su pueblo: ni la crisis económica, ni la segregación racial, ni la pandemia, ni la creciente pobreza y desocupación. Si a esto se suma la repetición en los últimos años de manifestaciones callejeras cada vez más masivas y violentas, y la existencia de numerosos grupos civiles paramilitares armados hasta los dientes desfilando por distintas ciudades, la perspectiva estadounidense dista mucho de la estabilidad y crecimiento que planteó Biden en campaña. 

Leo Funes

Lunes, Noviembre 16, 2020 - 23:00

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