Editorial - Romper con el encadenamiento perpetuo

Domingo, 13. Febrero 2022
Editorial - Romper con el encadenamiento perpetuo

En la segunda etapa del gobierno del Frente de Todos se acentuaron los límites propios su conformación. La crisis planteada se extiende más allá de la coyuntura y no se podrá resolver tan solo con una mayoría institucional que se puede obtener en las urnas: así fue en 2019 y así lo es ahora. El discurso de impotencia por parte de la militancia oficialista disimula la claudicación política y programática frente a la obstrucción permanente que ejercen los grupos de poder. Lleva irremediablemente a preguntar el verdadero sentido de una “democracia” donde los que gobiernan no puede decidir políticas que afecten a minorías privilegiadas. Los cambios prometidos no llegan tan solo con buena administración, así fuere distinta a la anterior. Argentina nunca pudo salir de la decadencia de su estructura primarizada y dependiente para avanzar con la misma, generando una base productiva nueva, democrática y al servicio de las necesidades populares. Sin cambiar dicha matriz controlada por el capital monopólico y a su vez disponer del manejo de la economía, el crédito y los recursos estratégicos, no existe ninguna posibilidad. Sostener la misma base y pretender regular al capital monopólico sin alterar su poder es más de lo mismo. A la corta o a la larga, las administraciones políticas cumplen su ciclo y aquel mismo poder luego incita al recambio.
El macrismo es la expresión política concentrada del neoliberalismo actual, detrás del cual se proyectan los grupos que históricamente gobernaron el país. Siempre fueron sostén y beneficiarios de políticas de subordinación como socios carnales del imperialismo cuyas reglas aparecen inmodificables. Pero antes la cara visible fueron otros, dictaduras varias y luego en los '90 justicialistas, radicales y liberales de todo pelaje; el poder siguió inalterable y muchos de los actuales empresarios hicieron su fortuna ligados al estado prebendario. La asociación de la gran burguesía, en sus distintas expresiones, con el imperialismo, ha registrado cambios en el curso de la historia última pero el control monopólico del mercado no sufrió alteraciones profundas. La concentración y extranjerización se acentuó y la capacidad soberana está absolutamente dañada por la depredación de las multinacionales.
La constitución del FdT respondió a una necesidad política de unir las distintas corrientes del peronismo, kirchneristas, renovadores, conservadores, federales y otros, al solo efecto de recuperar el gobierno. Un sector del staff empresario, agotada la experencia macrista, también aportó su visto bueno. A poco de andar se demostró incapaz e insuficiente para resolver la crisis de fondo, derivando en el grotesco actual. El híbrido programático que atravesó su propia constitución, el retroceso ante las cerealeras en el caso Vicentin, el arreglo con los bonistas, la continuidad de la ley de entidades financieras de la dictadura,  la reprivatización en el manejo de ríos y rutas marítimas, etc., son parte de aquella génesis. En este marco la crisis del endeudamiento agrega su propio lastre y cierra toda posibilidad de cambios efectivos. La sola aceptación del pago indebido, en los términos que fuere, reviste un nivel de arrodillamiento y dependencia que ningún pragmatismo pseudo-neodesarrollista puede justificar.
En medio de la crisis se resquebraja el frente
La declinación de Máximo Kirchner, en disconformidad por el preacuerdo con el FMI, echa más leña al fuego y habla por sí mismo de lo que puede venir. Sin esperar una conducta consecuente por parte de quien presidió hasta el momento el bloque oficial, ni la intención de obstruir al presidente según destaca en su renuncia, el preacuerdo sumará los votos de Cambiemos, más allá de cualquier abstención del kirchnerismo con sus aliados.
En su afán por diferenciarse y recuperar al progresismo, tampoco se puede considerar como simple acto demagógico en vista al posicionamiento en 2023, cuando el riesgo de un fracaso mayor está a la vuelta de la esquina y amenaza con arrastrar a toda la dirigencia política. El desagrado dentro del propio gobierno reagrupó a gobernadores, sindicalistas e intendentes -sobre todo en el Conurbano-, luego de que Máximo fuera consagrado como titular del PJ provincial.
Ha pasado mucha agua bajo el puente, y escenas como las de Berni con Aníbal Fernández por la inseguridad, la represión sobre las tomas de tierras por techo propio o el apoyo a la megaminería como en Chubut, se repiten en otros planos con la misma impronta reaccionaria. Es que la crisis del régimen va mucho más allá de un nuevo ciclo o renovación democrática bajo las reglas del capital financiero. La contradicción creciente entre políticas depredadoras frente a las aspiraciones populares de bienestar, recorre el cono sur y, de no mediar derrotas en la movilización popular, aparece la rebelión como repuesta concreta de los pueblos. Quienes pretendan ir más allá o recuperar medianamente el programa del peronismo del 45 deberán perfilar una credibilidad no demostrada sobre tales cambios estructurales, y apuntalar para que el protagonismo mayor en la clase trabajadora estimule la unidad rebelde de los pueblos.
Una gira que no determina
El viaje presidencial a Rusia y China respondió a la necesidad de formalizar el intercambio comercial creciente, como parte de una coyuntura donde las grandes potencias buscan succionar cada vez mayor producción primarizada en los países dependientes. Se reactivaron proyectos anteriores y se abrieron otros ligados a servicios ferroviarios, energéticos y financieros en Moscú. De mayor consistencia son los 17 proyectos pautados con China por U$S 23.700 millones, algunos en 2014, y otros en función de maniatar el ingreso del país a la llamada Ruta de la Seda. Una política de expansión continental inicialmente como ruta de ida y vuelta para obtener los recursos materiales y proveer también al mundo dependiente, pero abierto a otras cuestiones de defensa y seguridad con sentido de disputa. En ambos a la vez, una extensión para fortalecer reservas en yuanes (swap) o lo que pueda venir desde el capitalismo ruso.  
En el plano político, más allá de los exabruptos de la derecha neoliberal proyanqui, no hubo nada sustancial como no ser el pataleo propio de una renegociación de sectores de la gran burguesía, dentro de la multilateralidad actual. Respecto a la hegemonía históricamente ejercida por EEUU, esta cobra mayor empuje a partir del retorno del FMI aunque el discurso vaya en sentido contrario. Por otro lado, es preocupante el festejo despertado en filas oficiales por la “ayuda oriental” sin considerar la disputa internacional creciente entre superpotencias y sin enarbolar un proyecto propio e independiente al servicio del legado que dice “libres de toda dominación extranjera”. Solo la movilización popular con sus antecedentes e historia de rebeldía siempre presente podrá determinar conductas distintas.
Sin pausa en el ajuste, crece la insurgencia popular
A la espera del 3,5% o más de inflación en enero, luego del aumento en naftas, pan, útiles escolares y alimentos con el de las tarifas aún pendiente, trascendió un proyectado interanual que se ubica por encima del 40% del techo salarial definido inicialmente por el ministro de Trabajo. Con la pérdida del 16,2% real en los últimos años sin recupero alguno, y las distancias para recomponer el trabajo genuino y salir de la pobreza con el supuesto auxilio externo que nunca llega, la perspectiva en la agudización de la crisis alimenta la descomposición interna de la coalición presidida por los Fernández. La sumatoria de votos que se logren con el rosqueo parlamentario respecto a la deuda y otros asuntos pendientes no reflejan el profundo desagrado que se hace cada vez más amplio por abajo. La misma contención social de paños fríos por parte de la CGT-CTA y Cayetanos, no logra mayor efectividad al momento que se extienden los reclamos. Es que para salir de la miseria y de la inequidad la lucha incorpora nuevas exigencias políticas vinculadas a la soberanía en todos los planos, en defensa del medioambiente erosionado por el extractivismo, los desmontes y las fumigaciones; contra las represión, el gatillo fácil y la discriminación que se descargan sobre la juventud principalmente; tanto como la condena al incremento en los femicidios y a las disparidades sobre los derechos de la mujer. Un salto que se consolida en la conciencia de los trabajadores y sectores del pueblo que se movilizan y pugnan por abrir un camino propio en repuesta al desfiladero que, tanto este gobierno y en un grado mayor los anteriores, conduce a la insistencia con el modelo del capital monopólico.
Hablamos de una salida profunda y revolucionaria ajena al posibilismo trillado que predomina, para que se puedan abrir líneas en la aplicación de tareas antiimperialistas y socialistas, conjuntamente con la recomposición de la unidad popular bajo la perspectiva de una democracia directa y de masas. Andrés Zamponi

Domingo, Febrero 13, 2022 - 22:00

Notas relacionadas

  • Una crisis en desarrollo

    La crisis que atraviesa América Latina no puede entenderse por fuera de su base económica. La guerra comercial entre EE.UU. y China condiciona los... Ver más

  • El gobierno de Cristina huye hacia adelante

    Cierra el 2014 y persisten las movilizaciones, huelgas y reclamos callejeros. El desfasaje entre el costo de vida y la capacidad adquisitiva del salario se profundiza y afecta al conjunto de... Ver más

  • Después de Tucumán vamos por más voto bronca

    A medida que se acercan las elecciones de octubre se recalienta el clima político. Los esfuerzos del gobierno para conducir la transición sin desbordes es la preocupación central que también... Ver más