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El pasado miércoles 6 de agosto la autopartista yanqui Lear suspendió a la totalidad de sus operarios. Esta maniobra se produce luego de tres meses de conflicto por despidos y suspensiones en la planta de zona norte, en donde se viene atacando sistemáticamente a la comisión interna combativa. La semana anterior, la justicia había ordenado que los delegados suspendidos volvieran a la actividad.
Desde que empezó la pelea, la empresa se dio la política de aislar a los delegados y los trabajadores combativos del resto de los obreros, para lo cual operó con métodos fascistas la burocracia Verde de Pignanelli. Tan burdas fueron sus maniobras, que la justicia declaró ilegal la supuesta “asamblea” de desafuero de los delegados, de la cual los mismos implicados no fueron avisados y no pudieron participar.
Los gobiernos tanto nacional como provincial, por su parte, capitulan ante la patronal yanqui, la dejan hacer a voluntad y la ayudan con la tarea sucia. Así, Tomada anunció que su ministerio acataría la orden de la justicia de restablecer a los delegados, pero los inspectores de Trabajo nunca se presentaron a corroborar que la misma se hiciera efectiva. Cuando los trabajadores realizan medidas de lucha aparecen la bonaerense y la gendarmería, que en la última protesta reprimió con saña, secuestrando militantes de dentro de sus autos. Ante ello, Scioli declaró que “hay que cuidar a las empresas que invierten en el país”, y Capitanich dio una muestra de cinismo macartista planteando que la izquierda que lucha favorece a las patronales.
El lock out de la empresa busca aislar del todo al sector combativo para luego golpear al conjunto de los trabajadores. Si la operación se consuma, la represalia caerá con furia sobre todos los obreros, independientemente de la conducta que hayan asumido, a modo de ejemplificación. La relación entre los compañeros que iniciaron la lucha y los que continuaron trabajando -burocracia mediante- viene siendo tensa, pero hay que acortar distancia denunciando esta maniobra que va a afectar a todos. Mientras tanto, hay que continuar rodeando de solidaridad esta pelea en donde se libra una lucha de fondo contra el ajuste del gobierno y las grandes patronales con la complicidad traidora de la burocracia.
Agustín Volodia
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