La novela del gobierno con “Don Chatarrín”

Lunes, 23. Febrero 2026

La reciente licitación lanzada por Southern Energy para la provisión de tubos de acero para la construcción del Gasoducto de Río Negro desató una polémica que involucra desde el presidente de la nación hasta el CEO de Techint Paolo Rocca.
Southern Energy S.A. es un consorcio empresarial formado por cinco empresas para explotar el gas natural de la cuenca de Vaca Muerta: Pan American Energy (Bulgheroni) controla el 30%, YPF el 25%, Pampa Energía (Mindlin) el 20%, y dos empresas extranjeras: Harbour Energy (Reino Unido) con el 15% y Golar LNG (Noruega) con el 10% restante. 
El proyecto que une a estas firmas busca sacar el gas de Vaca Muerta en Neuquén, atravesar la meseta hasta la costa atlántica de Río Negro para transformar ese gas en GNL en barcos que luego van hasta Europa, su destino final. La licitación en cuestión era para la provisión de los tubos sin costura, que son la especialidad de Tenaris, la empresa siderúrgica que forma parte del Grupo Techint. 
En la licitación internacional abierta a fines del año pasado se presentaron seis empresas, una local (Tenaris), y cinco extranjeras (una india y cuatro chinas). En la apertura de los sobres la empresa india Welspun resultó ganadora con un presupuesto de USD 203 millones aproximadamente. La oferta de Tenaris estaba un 40% por encima de aquella, y aunque hubo algunos intentos, por reconsiderar los resultados (principalmente de Horacio Marín, actual presidente de YPF fue 35 años empleado de Techint, y de Mindlin, socio de Techint en otro proyecto de Vaca Muerta), finalmente el 23 de diciembre Welspun fue consagrada como ganadora.
Este resultado se volvió una polémica pública cuando el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger salió a celebrar el resultado divulgando los pormenores del tema y remarcando las virtudes del “libre mercado” en una licitación entre privados. A esto se sumó el propio presidente Milei, burlándose de Rocca en virtud de su declinante posición dominante en el mercado local y de la pérdida de los beneficios de una relación privilegiada con el Estado, de la que Milei sería el sepulturero. 
Pero ni Techint es un grupo “nacional”, ni Milei es un “justiciero”. El grupo Techint es una multinacional siderúrgica que ostenta el monopolio del acero en nuestro país, opera en numerosos mercados como EEUU y Arabia Saudita, y tiene su domicilio en la guarida fiscal de Luxemburgo. Es el primer productor mundial de tubos para la industria petrolera y factura USD 38.000 millones anuales, de los que casi nada queda en Argentina. 
Naturalmente, este holding siempre jugó en política, y en las últimas elecciones ejecutivas su apuesta era por el PRO, hasta el momento del balotaje. Allí los aportes de campaña fueron para Milei, y no sólo en millones de dólares sino también en cuadros técnicos. Además del mencionado Marín, el grupo aportó a Julio Cordero (secretario de Trabajo), Carlos Torrendell (secretario de Educación) y Ludovico Grillo (director del Instituto Nacional de Educación Técnica), entre muchos otros funcionarios de menor rango. A su vez el gobierno, como compensación por estos aportes, le facilitó a Techint a fines de 2024 la obra del Oleoducto Vaca Muerta Sur, con un monto superior a los USD 3.000 millones, es decir un negocio quince veces mayor que el que generó la polémica. En aquel momento “Don Chatarrín” era un socio del gobierno y no importaba lo caro que cobrara sus “tubitos”.
Rocca hizo ahora una denuncia por “dumping” contra Welspun, que le ganó la licitación importando tubos que son producidos en China. Algo parecido a lo que hace Rocca en Tenaris, donde le da forma a la chapa de acero que importa desde Brasil, donde su filial tiene la laminadora. 
Las rispideces entre el gobierno y el monopolio empezaron luego de la derrota de aquél en las elecciones de la provincia de Buenos Aires. Rocca en su momento olfateó la posibilidad de un desbande y empezó a preparar un plan alternativo. La inestimable ayuda de Scott Bessent apagó las alarmas, pero Milei no olvidó el gesto y ahora pasa la factura.
En el transcurso del mes de marzo se realizará la segunda y más importante licitación llamada por Southern Energy. Se trata de la construcción del gasoducto desde Vaca Muerta hasta el Golfo San Matías, que implica casi 500 km de construcción y un presupuesto varias veces mayor que el que ganó Welspun. Ahí vendrá un nuevo capítulo de esta pulseada que atrae la atención del conjunto del empresariado local, ya que el grupo Techint tiene la conducción de la UIA, gran peso en la AEA, el monopolio de la chapa de acero para gran parte de la industria metalúrgica y unos 10.000 empleados en todo el país. Los mismos trabajadores que se encuentran luchando contra la reforma laboral que impulsa el gobierno.
Para que esta novela entre dos fracciones del gran capital tenga “final feliz”, debe ser resuelta por el tercero en discordia: el movimiento obrero y popular. Nuestro enemigo inmediato es el gobierno nacional; eso no debe hacer perder de vista la necesidad de expropiar estos monopolios para avanzar en una salida de fondo en nuestro país.

Leo Funes

Lunes, Febrero 23, 2026 - 10:00

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