A 100 años de la muerte de Lenin

Viernes, 16. Febrero 2024
A 100 años de la muerte de Lenin

Primera parte


Publicamos la primera parte de esta nota dedicada a analizar la trayectoria política del revolucionario más importante del siglo XX, dirigente de la gran Revolución de Octubre e inspirador de los partidos revolucionarios de todo el mundo. A un siglo de su muerte, las banderas que levantó Lenin siguen flameando en manos de los comunistas que luchamos por la Revolución, la Liberación y el Socialismo.


Vladímir Ilich Uliánov, mundialmente conocido como Lenin, nació el 22 de abril de 1870 en la ciudad de Simbirsk (hoy Uliánov), situada a orillas del Volga, el gran río ruso. Creció en una época donde Rusia vivía grandes cambios. El desarrollo del capitalismo hacía que surgieran fábricas y establecimientos industriales con maquinaria moderna y miles de obreros. No obstante, persistían aún muchos resabios del régimen feudal. 

El joven Vladímir creció con la influencia de su hermano Alexandr Uliánov, quien integraba el grupo Naróndnaia Volia (“La voluntad del pueblo”, sociedad secreta populista revolucionaria). Fue él precisamente quien le proporcionó los primeros materiales de literatura marxista. En marzo de 1887, Alexandr fue detenido en San Petersburgo por haber participado en la preparación del atentado contra el Zar Alejandro III, siendo ejecutado en mayo de ese año. El hecho conmovió profundamente a Lenin y reafirmó su decisión de consagrar su vida a la lucha revolucionaria. A pesar de la gran admiración que sentía por su hermano, Lenin fue crítico de la línea de los populistas, que subestimaban el lugar estratégico que el proletariado ocupaba en la sociedad capitalista, y que pretendían reemplazar la intervención revolucionaria de las masas por actos de terrorismo aislado: de ahí el plan de asesinar al zar y sus funcionarios como “excitante” para el pueblo.

En su paso por la Universidad, abocado a la carrera de Derecho en Kazán, Lenin se acercó a estudiantes progresistas de tendencia revolucionaria, en un contexto de álgido debate entre marxismo y populismo. A fines de 1887 fue expulsado de la universidad y luego detenido por su activa participación en las asambleas estudiantiles. Tenía 17 años. Confinado en la aldea de Kokúshkino, provincia de Kazán, integró círculos marxistas clandestinos. 

Luego de vivir algunos años en Samara, en 1893 se mudó a San Petersburgo, capital del Imperio, para acercarse al movimiento obrero y los centros clandestinos marxistas. En el otoño de 1895 Lenin logró unificar todos los círculos marxistas de la ciudad en una sola organización política, que más tarde recibió el nombre de “Unión de Lucha”. Los círculos obreros de las fábricas y empresas industriales constituían la base de la Unión. Lenin educaba a los integrantes de la “Unión” en un espíritu de estricta disciplina, de subordinación a la instancia superior y de preciso cumplimiento de las directivas. Se estableció el control de todos los eslabones de la organización. La “Unión de lucha” fue el embrión del partido marxista revolucionario de Rusia.

Al final de ese año, el gobierno zarista detuvo a la mayor parte de sus dirigentes, entre ellos a Lenin. Así, fue recluido en la cárcel de San Petersburgo por más de catorce meses. En ese entonces comenzó con la escritura del libro “El desarrollo del capitalismo en Rusia”, que culminará durante su destierro en Siberia oriental, luego de la sentencia dictada el 13 de febrero de 1897. El libro fue un gran aporte para la elaboración científica de la teoría, el programa y la estrategia del partido proletario. 

De la Iskra al partido de nuevo tipo


Luego del I Congreso del POSDR en 1898, y sus limitaciones en cuanto a la generación de una sólida organización de socialdemócratas rusos, Lenin ideó un plan para la creación del partido marxista revolucionario. El papel fundamental estaba representado por la creación de un periódico político para toda Rusia. Tal periódico habría de elaborar un programa y un estatuto únicos, cohesionar los comités y grupos sobre la base de los principios del marxismo revolucionario y desarrollar ampliamente las tareas preparativas para el II Congreso. Pero Lenin no circunscribía los objetivos del periódico sólo a fines de propaganda y agitación. Llegó a la conclusión de que debía convertirse en organizador de las fuerzas del partido, siendo una herramienta de unificación de los círculos y grupos de socialdemócratas locales en una sola organización. Era un concepto nuevo sobre la prensa marxista.

Tan pronto recuperó su libertad, se entregó a la tarea de realizar este plan. Dada la situación en Rusia debido a la represión policial, decidió que el periódico debía ser publicado en el extranjero. Su nombre fue “Iskra” (chispa). La redacción se estableció en la ciudad alemana de Múnich. En diciembre de 1900 apareció el primer número, cuyo epígrafe rezaba: “De la chispa nacerá la llama”. 

En 1902, Lenin publicó el folleto “¿Qué hacer?”, el cual puede sintetizarse bajo la idea central de que “sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”. De ahí surge el objetivo inmediato de los socialdemócratas: iniciar la educación política de la clase obrera, a fin de elevarla hasta la conciencia socialista. Lenin asignaba gran importancia a la organización de un partido centralizado y cohesionado, razón por la cual preparó el plan para estructurarlo. Consideraba que el partido debía componerse de dos partes: un reducido núcleo de revolucionarios profesionales, y una amplia red de organizaciones partidarias locales, la masa de los miembros del Partido.

Este problema fue debatido en el II Congreso del POSDR. Luego del mismo, las dos corrientes presentes al interior del partido, “mencheviques” y “bolcheviques”, lucharían por la orientación ideológico - política del proyecto de los socialdemócratas. Mientras los bolcheviques eran partidarios de un partido disciplinado y de combate cuya extracción social fuera la clase obrera, los mencheviques propiciaban un partido amplio, sin fronteras claras entre militantes y simpatizantes y sin una identidad de clase definida. 

Así, esta discusión llevará a una escisión del partido en abril de 1905, en un año en donde se produjo una primera revolución que vería nacer a los soviets, combinando la huelga obrera y popular con la insurrección urbana, y que daría nacimiento a la Duma, el primer parlamento ruso. En ese proceso, los bolcheviques propiciaban la participación del proletariado en la revolución democrático burguesa, peleando por su dirección para darle la mayor profundidad posible, poniendo el blanco en el zarismo y aliándose con el campesinado: de ahí su programa de dictadura democrática del proletariado y el campesinado y la táctica consecuente, explayada en la obra “Dos tácticas de la Socialdemocracia frente a la revolución democrática”. Allí se polemizaba con los mencheviques, quienes desde un izquierdismo infantil sintetizado en su consigna “sin zar por un gobierno obrero”, se desentendían del rol dirigente que debía jugar el proletariado en la realización de las tareas democráticas, regalando la dirección del proceso político a los sectores más claudicantes de la burguesía, y por ende yendo objetivamente a su zaga.

Ese período de ascenso revolucionario marcaría los debates en torno a la actitud a tomar hacia la Duma, el programa agrario y los partidos burgueses, es decir sobre la naturaleza de clase de cada uno de estos problemas, y principalmente del Estado, expresados por el IV y V Congreso del POSDR. Luego se abrió el período de reflujo y de reacción del zarismo, en donde los bolcheviques serían intensamente perseguidos. 

Imperialismo y guerra de rapiña


La guerra imperialista comenzó en el verano de 1914. Luchaban dos grupos de poderosos Estados imperialistas: Alemania y Austria-Hungría por un lado, Inglaterra, Francia y Rusia por el otro. Más tarde el conflicto se extendió a Estados Unidos, Japón y otros Estados, adquirió carácter mundial y se transformó en un gran desastre para los pueblos.

Lenin elaboró un programa de lucha contra la guerra imperialista. Allí explicó que la guerra europea y mundial que se había iniciado era imperialista. Había sido desatada por la burguesía y el zarismo con el objeto de materializar sus planes de rapiña y de reprimir, en el orden interno, el creciente movimiento revolucionario del proletariado. Al llamamiento de los oportunistas “en defensa de la patria”, Lenin opuso un llamamiento revolucionario a transformar la guerra imperialista en guerra civil, en guerra de la clase obrera y las masas trabajadoras contra la burguesía en sus países. Esta consigna coincidía con las resoluciones de los congresos socialistas internacionales acerca de la táctica de la clase obrera ante la guerra y se convirtió en consigna fundamental del partido bolchevique.

En “El Imperialismo, fase superior del capitalismo”, Lenin explicó que esta etapa del desarrollo capitalista estaba caracterizada por el surgimiento de los monopolios, dónde la esencia del capitalismo no se define más por la exportación de mercancías sino por la exportación de capitales, lo que redundaba en la división del mundo en naciones imperialistas que pelean por el reparto del dominio económico y político de los países coloniales, semicoloniales y dependientes. Esto marcó también el hecho de que la revolución socialista no necesariamente debía producirse en todos los países al mismo tiempo, sino que podía producirse país por país, y que el proletariado de los países imperialistas debía apoyar las luchas de las naciones sometidas por su liberación nacional.

Esteban Pietri

Viernes, Febrero 16, 2024 - 21:45

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