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La anunciada privatización del Belgrano Cargas, que incluiría a los históricos talleres, ha puesto en guardia a los trabajadores y la población de Tafí Viejo.
“Privatización” es la forma eufemística en que la propiedad del pueblo y/o la nación pasa a control privado, por lo general grupos mafiosos, que sin pruritos éticos ni morales, ejerciendo un poder que se ampara en vínculos y relaciones con el poder político de la dirigencia entreguista y antinacional en el gobierno, consuman vínculos societarios sumamente escandalosos.
El grupo de empresas agroexportadoras, verdaderos parásitos de nuestra economía, que mantiene como rehenes a los productores agrarios sujetos a constantes presiones y demandas ilegitimas, al que se suma en oprobioso debut las compañías mineras, que en abierto desafío a nuestra soberanía, vienen a hacerse cargo de los importantes recursos naturales para consumar el saqueo que permita el abastecimiento de importantes insumos a las potencias desarrolladas en desmedro de nuestro propio desarrollo.
Estas “empresas” o grupos económicos/mafiosos son los que estarían impulsando en su beneficio la cacareada “privatización”.
Será nuestra suerte y la de nuestra economía poder contabilizar los miserables recursos que aporten las licitaciones y ventas de los bienes del ferrocarril y las pobres divisas de las regalías de la explotación minera, más algunas chirolas por derechos de exportación.
Nos quedaran también, como ya lo hemos comprobado, extensos territorios devastados y contaminados a más de haber resignado en favor del extranjero nuestro propio desarrollo, privando a nuestros paisanos de acceso al trabajo, al progreso y al futuro.
Tafí Viejo y sus ferroviarios tienen una larga y meritoria tradición de lucha y se han puesto en guardia. Saben que es poco lo que pueden esperar de las “gestiones” administrativas de una burocracia sindical y de la política: ambas están siempre más cerca de la claudicación, la transa y las trampas que de la defensa de los legítimos derechos de los trabajadores y el pueblo.
Será sin dudas la movilización consciente de los trabajadores y el pueblo la única garantía de lograr frenar el desalojo de los trabajadores de sus puestos de lucha y trabajo.
En esta “democracia” devaluada, cuestionada, en falta con los intereses de los trabajadores y el pueblo, producto de ser la expresión del gobierno de unos pocos, de los poderosos, de los monopolios, tenemos nosotros, en la lucha, que levantar la mirada y las aspiraciones hacia un programa que nos represente.
Está presente en los tantos años de lucha transitados por los trabajadores y el pueblo, la experiencia que reflejan los programas de La Falda y Huerta Grande, la Declaración del 1º de Mayo de la CGT de los argentinos (1968), el clasismo del Sitrac-Sitram y más acá en el tiempo el llamamiento al Encuentro de los Trabajadores y el Pueblo.
Tenemos que luchar por la defensa del ferrocarril, por la defensa de los puestos de trabajo y también luchar contra la represión fascista de la policía de Jaldo sobre las barriadas populares.
Tenemos que luchar por una verdadera democracia, capaz de ajustar a los monopolios, a los bancos y a las multinacionales.
¡Que el triunfo y la victoria sean con los que luchan!
Diego Quintero
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