Enfrentar la barbarie libertaria

Viernes, 27. Marzo 2026
Enfrentar la barbarie libertaria

El ataque yanqui - israelí sobre Irán profundiza la tendencia a la confrontación mundial. La guerra en Medio Oriente va más allá de su peso regional. La réplica iraní despertó fuerzas antiyanquis en la zona; pero sobre todo, la táctica de atacar intereses petroleros hace que el conflicto se proyecte sobre el conjunto de la economía mundial. 
En ese marco, EEUU encuentra serias dificultades para alinear a sus aliados de la OTAN y del Pacífico, pero cuenta con el respaldo irrestricto de… la Argentina de Milei. Mientras el presidente y sus voceros oficiosos se autoperciben participando de una guerra, el ministro Presti busca que los yanquis “colaboren” con el patrullaje de las aguas argentinas en el sur de nuestro país. 
Se trata de un problema que va más allá del cipayismo. El plan económico depende tanto de la ayuda norteamericana -y de la presidencia de Trump en particular-, que una crisis en el precio del petróleo puede terminar de desnudar la precariedad del modelo libertario.
El subibaja de marzo
El gobierno aprovechó bien el verano y aprobó sus iniciativas legislativas, todas contrarias a los intereses del pueblo. La media sanción a la ley de glaciares favorece el saqueo a costa de nuestro patrimonio natural, a partir de las modificaciones manijeadas por el lobby minero en donde talla fuerte el capital yanqui. La ley penal juvenil ofrece más herramientas legales para la represión de la niñez y la juventud pobre, en un contexto económico que no ofrece oportunidades. La reforma laboral legalizó la precarización y la flexibilización que los trabajadores vienen sufriendo en sus condiciones de contratación y de trabajo, al tiempo que ataca conquistas históricas. Así, el gobierno comenzó marzo con un amplio triunfo político. Dentro del Congreso, lo secundó la oposición colaboracionista, levantadores de mano por convicción o por chantaje. Fuera del recinto, la cúpula de la CGT se dedicó a desmovilizar mientras rosqueaba las cajas sindicales. 
Por arriba todos dejan que Milei avance con el trabajo sucio, pero las contradicciones están lejos de aplacarse. El ministro Sturzenegger liberó las patentes de medicamentos, favoreciendo a los laboratorios yanquis y golpeando los intereses de los monopolios locales del sector. La avalancha importadora hace que grandes empresas comerciales vean reducido su margen de acción. El industricidio no es un problema que se limite a las pymes. Si bien los grandes industriales tienen margen para reconvertirse a actividades primarias ligadas a la energía, lo hacen compitiendo con capitales extranjeros que antes no jugaban en suelo local. 
Se trata de un cuadro dentro de la gran burguesía a tener en cuenta para entender por qué marzo comenzó bien y termina mal para el gobierno. En los últimos días volvió a ponerse sobre la mesa la corrupción de la casta libertaria. La fuerza con la que se reflotó el caso Libra, o la patinada de Adorni por sus viajes y sus propiedades, si bien se pueden explicar por las internas que atraviesan al elenco gobernante, conviene entenderlas en clave de contradicciones por arriba, en un contexto en el que el acompañamiento de masas no aparece tan estable como en las pasadas legislativas. 
No arranca
El gobierno se sigue jactando de la estabilidad macroeconómica. El dólar continúa sin sobresaltos, pero el riesgo país no baja de los 600 puntos, lo que hace que las finanzas locales sigan dependiendo de la buena voluntad de Trump y del FMI. 
Sostenida “la macro” con alfileres, los beneficios en “la micro” no arrancan. El aumento en el PBI del que se jacta el oficialismo se explica por actividades primarias y rentísticas, lo cual tiene sus consecuencias.
Los salarios y las jubilaciones pierden frente a una inflación alrededor del 3%, con expectativa de alza: el encarecimiento del petróleo no solo va a impactar en la nafta, sino en el conjunto de los precios. Según el Indec, la desocupación en el último trimestre de 2025 fue de 7,5%, creciendo casi dos puntos en dos años; en algunos centros urbanos, araña el 10%. Los puestos de trabajo que se pierden en la industria y el comercio se absorben parcialmente en aplicaciones, en un contexto de baja del consumo. Con estos números críticos, el gobierno hecha leña al fuego anunciando un cambio en los planes sociales por el cual unas 900.000 personas dejarían de cobrar $78.000 para obtener un “voucher” de capacitación.  Así las cosas, las familias recurren con cada vez mayor frecuencia al endeudamiento. Los niveles de morosidad en deudas bancarias son altos, y para las billeteras virtuales directamente vuelan. 
No es un cuadro que vaya a mejorar: esto es lo mejor que tienen para ofrecer. Lo dijo el propio Milei en la Bolsa de Comercio de Córdoba, al afirmar que “tarde o temprano vamos a derrotar a la inflación”: es la versión libertaria de la “luz al final del túnel” del macrismo.
Se trata de un proyecto que no se puede sostener sin represión. Cada semana hay nuevas imágenes de policías golpeando jubilados o familiares de personas con discapacidad. El mes cierra con la condena a los cuatro manifestantes que fueron a juicio por la protesta contra la ley bases en 2024, cuya única prueba en contra fue el testimonio policial. La respuesta al plan libertario debe ser discutida en asambleas, sindicatos, barrios y centros de estudiantes para darle forma de masas; lo que tiene que quedar claro es que, para derrotarlos, en algún momento va a haber que sacar los pies del plato, evitando la paranoia de ver “infiltrados” en todas partes. 
Hay que golpearlos
El plan de Milei debe ser enfrentado de lleno. La lista de los damnificados por la política libertaria es cada vez más amplia. No todas las expresiones políticas, sindicales y sociales contrarias al gobierno son consecuentemente opositoras. Eso no debe ser un obstáculo para empujar la confluencia. Para que el golpe contra el gobierno sea amplio, hay que trabajar sin sectarismo; para que sea preciso, hay que plantear la lucha sin oportunismos. Renunciar a la unidad invocando los límites de potenciales aliados implica abandonar la lucha por dirigir a amplios sectores de masas. Impulsar la unidad sin pelear por la dirección combativa de la misma lleva a caer en proyectos ajenos.
El 8M y el 24 de Marzo fueron dos grandes movilizaciones de masas que avanzaron en la dirección de la confluencia. En la resistencia a la reforma laboral apareció una grieta dentro de la CGT por la que debe entrar el combativismo sindical, para ampliar su radio de influencia, pujando porque los trabajadores ocupen un rol protagónico en la pelea. Luchas hay. La docencia en varias provincias arrancó con los reclamos salariales, con un pico de movilización en Catamarca; las tomas de fábricas que cierran, como Fate o Frigorífico Euro, ofrecen un camino de resistencia colectiva frente a la pérdida del trabajo; las universidades arrancan con paro contra el desfinanciamiento; la pelea de los trabajadores del Garrahan logró que la Justicia frene los sumarios que impulsa la dirección del hospital; la movilización en defensa del agua en Mendoza continúa a pesar de la represión; las organizaciones de desocupados discuten cómo enfrentar el nuevo ataque del gobierno.
Para incidir en estos procesos, junto a la constancia militante, hay que poder ofrecer ejemplos que hagan punta, desde experiencias sindicales, barriales, estudiantiles, etc, que expresen concretamente a qué nos referimos con confluencia dirigida por el combativismo.
Derrotar la barbarie libertaria es la principal tarea del movimiento popular. Enlazado con esto, hay que plantear abiertamente que no queremos la eterna calesita del “mal menor”. Una salida de fondo debe apoyarse en la suspensión de los pagos de la deuda externa, la nacionalización de la banca, el comercio exterior y los recursos estratégicos; en lo inmediato, tomar medidas urgentes que recompongan los ingresos populares y la producción local.
El PRML asume la tarea de darle forma a la fuerza social capaz de aplicar este programa, cuya cabeza y columna vertebral son los trabajadores. A 50 años del golpe genocida, con el ejemplo vivo de Elías Semán, Roberto Cristina, Beatriz Perossio, los mártires de la Santa Cruz y del Vesubio, y todos los camaradas detenidos – desaparecidos, seguimos levantando las banderas revolucionarias que son nuestra marca de origen y nuestro proyecto.
Agustín Damaso

Viernes, Marzo 27, 2026 - 12:45

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