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El 25 de noviembre copemos las calles

El 25 de noviembre, “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, se preparan movilizaciones en distintos lugares del país. La fecha conmemora la lucha de las hermanas Mirabal- “Las Mariposas”- contra la dictadura de Trujillo en República Dominicana, siendo asesinadas por el régimen el 25 de noviembre de 1960.
Con la reivindicación política que emana de este día, con el fuerte empuje surgido del ENM de Rosario, y sobre las huellas frescas de la masiva jornada de lucha del 19 de octubre, este 25 volvemos a las calles para dar la pelea contra los responsables políticos de nuestras problemáticas. Hay que llenar la Plaza de Mayo, así como movilizar hacia las gobernaciones en las provincias y organizar acciones en los lugares de trabajo, así como en los barrios y lugares de estudio, para seguir avanzando en la lucha por nuestras reivindicaciones.
En octubre se estimaba que se habían llevado a cabo 226 feminicidios durante lo que iba del año. Hasta septiembre se calcula que se produjo uno cada 30 horas, pero en octubre en tan solo 17 días, 19 mujeres fueron víctimas de este flagelo, una cada 21 horas. Noviembre también alarma con los asesinatos ocurridos. En Entre Ríos en 24hs. hubo 5 feminicidios y recientemente sucedió otro en Santa Fe. Lamentablemente hay que empezar a sumarlos a la terrible lista de vidas perdidas, signadas por diversas violencias y pedidos de ayuda que nunca llegaron desde el Estado, ni para prevenir, ni para evitar con efectividad la violencia ejercida hacia las mujeres, siendo lo ocurrido crónicas de una muerte anunciada. Por eso las movilizaciones realizadas para repudiar los crímenes y responsabilizar al Estado están siendo masivas. El Gobierno Nacional, patea el problema anunciando y re anunciando un plan de acción que vería la luz el próximo año. De antemano se denuncia que el mismo no cuenta con presupuesto acorde, ni para su ejecución ni para el pago de los sueldos, además de no tener definiciones claras de cómo se aplicará y estar plagado de contradicciones entre la letra y la realidad que presenta la política del PRO con el vaciamiento de políticas públicas. Mientras en la actualidad se sigue manteniendo el prepuesto heredado de la anterior gestión de gobierno de 4.50 pesos por mujer para abordar la problemática. Esto demuestra la continua desidia estatal. En la práctica, la ley 26.485 no generó un salto cualitativo ni cuantitativo en el abordaje de la violencia contra la mujer. Una de las principales causas que lo explican, es la financiación que el Estado no ejecuta para la aplicación de la misma y esto se ve reflejado en que no merma la cantidad de mujeres asesinadas: en 2013 hubo 295 feminicidios, en 2014, 277 y en 2015, 286. (Datos extraídos de diversos medios de comunicación aportados por “La Casa del Encuentro”).
Por más leyes que haya, no existen avances reales y concretos ya que los distintos niveles de gobierno, orientados en salvar a los monopolios y al gran capital de la crisis, son incapaces de generar respuestas efectivas, porque requiere invertir presupuesto en abordar problemáticas sociales complejas que recaen con mayor crudeza sobre las vida de las mujeres trabajadoras y de los sectores populares, sector junto al resto de los trabajadores y el pueblo que se utiliza como variable de ajuste.
Por eso, la orientación principal de la pelea es contra los responsables políticos de la violencia, la que tiene su cara más cruda y visible en los feminicidios, pero también en las 300 mujeres pobres que mueren por año por la realización de abortos clandestinos o son desaparecidas en el circuito de las redes de trata en complicidad con funcionarios y policías. Violencia que también se visibiliza en la precarización laboral, en la falta de trabajo, despidos suspensiones, y vivienda digna entre otras carencias, que se agravan a la par del ajuste y que vulneran día a día la posibilidad de desarrollar una vida con autonomía. Por eso cobra vital importancia en este contexto, que la fuerza en crecimiento que se está gestando en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, de un paso en política y aporte en la lucha general contra el ajuste que la favorece.
Este 25 de noviembre nos tiene que encontrar en pie de lucha, marchando contra el ajuste, contra la violencia hacia las mujeres, por políticas públicas integrales y presupuesto acorde para su implementación, por refugios, por aborto legal, seguro y gratuito, por la anulación de la condena de Belén y exigiendo que no haya una presa más por abortos clandestinos, porque se respete e implemente el protocolo de interrumpción legal de embarazo (ILE) en todos los hospitales, por licencia por violencia de género, por ampliación de las licencias por maternidad y paternidad, por jardines en todos los lugares de trabajo, por trabajo y vivienda, salarios dignos y contra la precarización laboral. Hay que resaltar que lo que se necesita es trabajo genuino, ya que las mujeres víctimas de violencia son nada más destinatarias de políticas sociales precarias como el Ellas Hacen, o de subsidios míseros que vulneran aún más sus vidas. Y además que cuando hablamos de programas acordes para abordar la problemática, también tenemos que incluir en la pelea la lucha por las condiciones de trabajo, ya que los pocos dispositivos existentes se valen de trabajadora/es precarizados que hacen malabares ante la falta de recursos, lo que produce una situación desgarradora en su conjunto. Respecto al ámbito laboral, cabe aquí destacar que si en la jornada del 19/10, se lograron realizar actividades en los lugares de trabajo, fue porque se pelearon y arrancaron con la lucha desde abajo. Nuevamente las centrales sindicales fieles a su acuerdo de paz social con el gobierno, brillaron por su ausencia y no aportaron nada ni garantizaron que se pueda desarrollar plenamente la jornada. Por eso este 25 para realizar nuevamente acciones, habrá que volver a dar pelea desde las bases para seguir ganando adhesiones y que la lucha se sienta en cada lugar de trabajo.
Por otro lado es interesante señalar que durante el año se llevaron a cabo movilizaciones masivas que impresionan un fortalecimiento en la pelea y visibilización de las diversas problemáticas sociales nombradas. Pero hay que tener en cuenta que la disputa de ideas en torno al tema está creciendo y las movilizaciones se destacan además de por su masividad, por su gran heterogeneidad política e ideológica, a pesar de tener en apariencia objetivos comunes. Por eso es importante que con mayor claridad y agudeza se siga el rumbo de apuntar al Estado y los gobiernos como responsables políticos, más allá de repudiar e ir en contra de todas las manifestaciones machistas, y de las instituciones – que como la cúpula reaccionaria de la iglesia - aportan a la estigmatización y cosificación de las mujeres. Por todo esto, apuntamos a que la creciente pelea por los derechos de las mujeres se desarrolle con independencia de los de arriba y sus partidos políticos, etc. y gane combatividad, para forjar un movimiento de lucha que con la legitimidad del reclamo y su respaldo creciente aporte a forjar caminos de rebelión que permitan combatir todas las miserias que estamos viviendo.
Cerrando, recordamos que este año se logró por ejemplo la libertad de Belén de la mano de las mujeres en lucha y de un amplio sector de la población que acompaña y apoya los reclamos por nuestros derechos. El ENM fue el más numeroso y en el 3J y el 19O muchas mujeres se sumaron a decir basta, a la vez que se acoplaron muchos varones. Esto último es un accionar a saludar en vez de criticar como hicieron varias organizaciones, desviando los ejes de debates al confundir los blancos de la pelea. La violencia contra las mujeres es una enorme injusticia proveniente desde el Estado y la solidaridad entre la clase trabajadora es valiosa a la hora de dar la pelea y desandar en la praxis estereotipos de género. Las divisiones las aportan los de arriba, la solidaridad hay que incentivarla sin temores a opacarnos y sin victimizarnos, que con toda la experiencia acumulada seguiremos siendo protagonistas de grandes luchas.
El próximo 25 de noviembre rescatemos su tinte político saliendo a las calles, no solo para visibilizar los reclamos, si no para hacerlas escenario de lucha en la pulseada contra el gobierno ajustador y la pelea por nuestros derechos.
Julia Quinteros
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