De Vaca Muerta a los planes flexibilizadores

Jueves, 9. Febrero 2017

En la primera presentación pública del nuevo año, el presidente Macri anunció las modificaciones antiobreras del Convenio Colectivo de Trabajo de los petroleros, para su aplicación en las explotaciones de reservas no convencionales de Vaca Muerta, en Neuquén.

Básicamente, el acuerdo reduce los costos de explotación en un 50%, al permitir operar un pozo petrolero con la mitad del personal, a hacerlo con la dotación incompleta. Además se habilita la realización del montaje y desmontaje de los equipos de perforación incluso durante las noches, lo que inevitablemente agranda la inseguridad de la operación. Las modificaciones también alcanzan al llamado “diagrama y jornada de trabajo”: se establece que el tiempo de descanso de los trabajadores no deberá ser inferior a las 8 horas, pero no será considerado como parte de la jornada de trabajo. Otras cláusulas incluyen la posibilidad de trabajar en situaciones ventosas; hoy si los vientos son fuertes se para la operación. Normalmente, los trabajadores deben recorrer largas distancias desde su alojamiento hasta los pozos. Aquí corren las llamadas “horas taxi”, que ahora se eliminan.
Paralelamente con el acuerdo se eliminaron las retenciones a las exportaciones petroleras y se elevaron los precios de las naftas para el consumo interno, y se mantienen los subsidios al ‘barril criollo’, por encima del precio internacional. Atrás quedaron las ‘denuncias de campaña’ del macrismo a las cláusulas secretas del contrato con la norteamericana Chevron, firmadas por el kirchnerismo.
En nuestro último periódico, No transar Nº 114, señalábamos que si hay un punto que unifica a las grandes patronales empresarias, y sobre el cual machacan con insistencia, es lo que definen como ‘altos costos laborales’ de la economía argentina, al referirse a los ‘obstáculos’ que impiden una explotación mayor de la mano de obra asalariada. Argumento mentiroso cuando, admitido por el propio Indec, el 50% de los trabajadores gana menos de $8.000.
También decíamos en aquel periódico que: “El gobierno de Macri, interpretando los intereses de esas grandes patronales, hace tiempo madura una serie de modificaciones para atar las discusiones paritarias a pautas de incremento de la productividad, avanzar en la flexibilización y precarización de las condiciones laborales, meter mano en el régimen de ART para abaratarlo a costa del aumento de la inseguridad del trabajo y los accidentes, además de continuar el desguace del fuero laboral. Esto requerirá tanto de medidas legislativas como políticas”.
Claro que, para que este acuerdo se concretara, se necesitó de la complicidad ‘silenciosa’ de la cúpula de la CGT y la activa intervención del gremialista Guillermo Pereyra, secretario de los petroleros de Neuquén y senador por el massismo.
Durante el anuncio, pomposamente, Macri calificó el acuerdo como “una verdadera revolución del trabajo” y abogó por su extensión a “todos los sectores”.
El gobierno macrista ya adelantó que existen sigilosas negociaciones con empresarios y sindicalistas de otras actividades como la construcción, automotrices y metalúrgica, textiles y juguetes, calzados y la electrónica de Tierra del Fuego, entre otras.
La intención del gobierno nacional es convertir al acuerdo con el petrolero Pereyra en un caso testigo a generalizarse con los demás convenios laborales. Se corresponde con un giro en la política del macrismo en este arranque del 2017, pasar de hacer eje en el endeudamiento externo a priorizar el ajuste en la economía y en las cuentas fiscales, ante el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales. En ese sentido debe interpretarse el reemplazo de Prat Gay por Dujovne.
Frente a esta avanzada antipopular se levanta la experiencia histórica y la voluntad de lucha de los trabajadores que impedirán este nuevo saqueo al salario y que estas iniciativas negreras pasen para beneficio de las grandes patronales monopólicas.
Junto a la defensa del trabajo y el salario, contra las suspensiones y despidos, sin ninguna expectativa en la cúpula de la CGT, el conjunto de los trabajadores, unido al combativismo sindical y los que luchan, paso a paso y desde abajo, debemos construir el paro activo que pare la mano a las políticas a favor de los banqueros, monopolios y multinacionales.

R.J.

Publicado en: 
Jueves, Febrero 9, 2017 - 07:30

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