10 razones para el VOTO BRONCA en estas elecciones

Martes, 14. Julio 2015

Nuestro partido, en las elecciones presidenciales y nacionales del 2015, llama al “voto bronca” es decir anular, votar en blanco o no votar.
1. ¿El llamado voto bronca significa no participar en las elecciones?
Este llamado, de hecho, es una posición electoral que se apoya en una visión del momento político y la experiencia de los últimos años. No rechazamos las elecciones por una cuestión de principios puesto que hemos presentado candidatos en otras ocasiones. Lo cierto es que hace 32 años que periódicamente se vota. Y hace 32 años que recurrentemente se aplican planes de ajuste contra los trabajadores y el pueblo. Lo hicieron Alfonsín, Menem, De la Rúa y también los Kirchner. Las elecciones pueden servir a los trabajadores y al pueblo en determinados momentos históricos, pero no resuelven los problemas de fondo: ni el atraso, ni la dependencia, ni la inequidad social, ni la democracia popular verdadera.

2. ¿Por qué no presentar listas?
Si bien denunciamos estas elecciones no eludimos tomar una posición y hacemos también campaña en todo el país, pero no llevamos candidatos: nuestros candidatos son el voto nulo, el blanco o la abstención. ¿Por qué? Porque estas elecciones no son ni libres, ni democráticas. Porque basadas en mentiras e hipocresías de campaña constituyen una verdadera estafa para el pueblo, armada y financiada para que ganen los partidos que administran el capitalismo monopólico y dependiente. Porque pretendemos que la bronca y protesta de todos los días cobren mayor altura y no se diluyan en las urnas. Porque gane quien gane, no ganan los trabajadores y el pueblo.

3. ¿Es posible un cambio a través de estas elecciones?
No. Hay otra forma de intervenir en política. Nuestra constitución dice que “el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes”. Traducido al criollo quiere decir: vos los votas y después ellos pueden hacer lo que quieran por 4 años, incluso dejarte sin trabajo, educación o salud. Para nosotros es al revés: los funcionarios deberían obedecer el interés popular. Debería ser el pueblo, con la clase obrera a la cabeza, el que discuta y decida con sus representantes, sí, pero elegidos democráticamente, revocables en cualquier momento y con el sueldo de un trabajador. En el pasado y en el presente, a lo largo del país, hay ejemplos de experiencias de este tipo de democracia directa, que son posibles y realizables, y han crecido desde la rebelión popular de 2001. Sin un poder de este tipo, en manos de los trabajadores y el pueblo, toda promesa de bienestar, progreso e independencia es mentira.

4. El “voto bronca” ¿es un obstáculo para el desarrollo de la conciencia política de los trabajadores y el pueblo?
Por el contrario, desenmascara a esta democracia trucha donde hoy votás y mañana siguen decidiendo los Techint, los Monsanto, y los Arcor, la gran banca internacional o los “capitalistas amigos” del gobierno. Favorece una conciencia antimperialista y antimonopólica que está en la base de todo programa de acción independiente de los trabajadores y el pueblo, al tiempo que no siembra expectativa alguna en un régimen electoral, en un parlamento, que consagra el dominio de los partidos del gran capital.

5. ¿Por qué no castigamos a los de arriba votando a una lista que, aunque chica, su programa expresa justas demandas populares?
Porque estas elecciones están armadas para que ganen los poderosos, por eso son una estafa. No hay posibilidad para los chicos, ni para el cambio. Estaríamos legitimando unas elecciones truchas y dividiríamos el voto del pueblo en varias fracciones. Un masivo voto bronca es la expresión más legítima del malestar, el rechazo y las necesidades insatisfechas de toda una población, y por lo tanto es más fuerte. El verdadero camino de acumulación de las fuerzas obreras y populares está en la lucha, en las calles, en las fábricas, en los barrios, en las aulas y lugares de trabajo o estudio. En organizar las demandas populares con un sentido de cambio de raíz. Tener uno o diez legisladores, no cambia la esencia de un parlamento que se limita a aprobar cuanto decreto o iniciativa viene del Ejecutivo, ni cambia tampoco el sentido de esta estafa.

6. Dicen que llamar al voto bronca desalienta la participación y el compromiso.
Este es un argumento que podemos escuchar de todos los políticos y voceros del régimen. En realidad lo que proponemos es todo lo contrario. ¿Por qué? Porque es una herramienta que el pueblo ha usado históricamente para expresar su repudio a quienes no lo representan. Lo usaron los radicales a principios del siglo pasado con la “abstención revolucionaria”, lo usaron los peronistas cuando su partido estaba proscripto, y fue el castigo que dejó tambaleando a De la Rúa en el 2001, cuando 10 millones de argentinos votaron en contra de esta democracia trucha. La democracia y la participación política se ejercen todos los días cuando luchamos por resolver los problemas nosotros mismos. No puede ni debe reducirse a meter un sobre en la urna cada tanto para elegir qué personaje de las clases dominantes pasará por encima de los derechos del pueblo hasta las próximas elecciones.

7. ¿El voto en blanco favorece al más votado?
En estas elecciones truchas, en algunos distritos, entre las maniobras tramposas se considera porcentualmente al voto blanco con el fin de licuar a listas más chicas (por ejemplo es necesario sacar más del 3% para obtener una banca o el 1,5 % en las PASO de Capital Federal). Otra maniobra es no contabilizar las abstenciones, las impugnaciones, los votos blancos y los votos programáticos (nulos) para la obtención del porcentaje. Así, por ejemplo: Cristina Kirchner ganó en el 2011 con el 54% de votos válidos. Pero en realidad significaban alrededor del 33% sobre el total de los habilitados para votar. De esta manera crean en la población la sensación de que a Cristina la apoyó más de la mitad de la población, cuando en realidad sólo fueron algo más de 3 de cada 10 argentinos. Más allá de estas maniobras tramposas el voto blanco sigue siendo una legítima expresión de descontento popular.

8. Supongamos que todos votan bronca, ¿quién queda entonces?
Así vote sólo el 10% del padrón, siempre alguno gana o entra al balotaje. Pero un masivo voto bronca tiraría por la borda las pretensiones de legitimidad que buscan el kirchnerismo y la derecha en la oposición. No es lo mismo, ni para ellos ni para el pueblo, que asuman con una minoría de votos o con la mitad. Sabiendo que tienen a la mayoría del pueblo en contra no les será tan fácil meter el ajuste que preparan para después de las elecciones. Y para el pueblo, como en el 2001, es un voto de confianza en sus propias fuerzas, que nos une y nos deja en mejores condiciones para continuar la lucha por nuestras demandas.

9. Y si hay un masivo voto bronca… ¿cómo seguimos después?
Cuando los cimientos de un edificio ya no resisten, en lugar de remendar, hay que tirarlo abajo y construir otro nuevo. La clase obrera y el pueblo argentinos tienen una larga historia de lucha. El Cordobazo fue un boceto insurreccional que mostró qué forma puede tomar la lucha política de las masas en nuestro país: la democracia amplia y directa de las bases mediante los cuerpos de delegados, asambleas populares, sindicatos, multisectoriales y otras formas de organización; y la pueblada como una forma de imponer la voluntad popular. Distintas puebladas y conflictos que se desarrollaron en las últimas décadas, y sobre todo el 19 y 20 de diciembre de 2001, ratificaron ese camino.

10. ¿Anular, votar en blanco o abstenerse no expresa ningún programa?
Falso. Votar de esta forma expresa los reclamos y derechos que están presentes en cada lucha, todos los días y en las calles, fábricas, barrios y aulas a lo largo de todo el país. Detrás del voto bronca está el rechazo a la inflación que se come salarios e ingresos de los trabajadores, el reclamo contra la precarización laboral y la desocupación, el 82% móvil para jubilados, la demanda de bienestar para las mayorías populares que soportan el desamparo en la salud, educación, transporte, vivienda y servicios esenciales. Detrás del voto bronca está el repudio a los monopolios, banqueros y multinacionales que se la llevan en pala. Está el rechazo a la fraudulenta deuda externa, la dependencia y el saqueo. Detrás del voto bronca está el reclamo contra la persecución a los luchadores populares y pueblos originarios. Está el hartazgo y la bronca por tanta injusticia, corrupción e impunidad, junto con la intención y confianza de poder abrir un cauce distinto para que, de la mano de los trabajadores y el pueblo, hagamos realidad una Argentina verdaderamente popular y verdaderamente democrática.

Por todo esto, tanto en las primarias de agosto como en las generales de octubre, el único voto útil para darle salida a las necesidades del pueblo es el voto bronca: anulá, votá en blanco o no votés. Las elecciones no van a resolver los problemas de fondo. Luchemos por una nueva situación donde la organización y rebelión populares sean el instrumento imprescindible de un cambio real para imponer un gobierno que nos represente, un gobierno popular y revolucionario para la liberación nacional y social.

Publicado en: 
Martes, Julio 14, 2015 - 23:30

Notas relacionadas