Fate: ocupación y resistencia

Viernes, 27. Marzo 2026

El pasado 18 de febrero la planta de FATE de San Fernando, propiedad de Javier Madanes Quintanilla, se transformó en un escenario de conflicto nacional cuando la empresa anunció el cierre definitivo de sus puertas, dejando a 920 familias en la calle. 
Este hecho no es el capítulo más crítico de una tensión que lleva años gestándose. Ya desde 2022 la empresa venía realizando un ajuste bajo el argumento de la pérdida de competitividad, lo que había redundado en un achicamiento del 10% de la nómina, situación que se profundizó con el gobierno de Milei. La secretaría de Trabajo dictó una conciliación obligatoria que la empresa no cumplió y que finalizó el 18 de marzo pasado; al cierre de esta edición, se estima que puede haber una nueva conciliación obligatoria dictada por el ministerio de trabajo provincial, lo que no soluciona el conflicto pero da más tiempo a los trabajadores para continuar con el plan de lucha.
Como siempre, los dueños del gran capital no se hacen demasiado problema. Madanes Quintanilla ya tiene una pata puesta en la producción y almacenamiento de energía a través de ALUAR. La suerte de las 920 familias que trabajan en FATE y la de todos los trabajadores que se ven afectados en la cadena productiva de la industria del neumático, no le quita el sueño.
En un clima de despidos masivos, el caso de FATE pone de relieve la importancia del sindicalismo combativo. Mientras otras empresas cierran sus persianas en silencio, la intervención del SUTNA ha logrado que el conflicto no pase inadvertido. Simultáneamente a la ocupación de la planta se han presentado alternativas viables para mantener la planta operativa.
La combinación de apertura de importaciones y caída del consumo interno ha generado un efecto dominó que se observa en todos los sectores. Según datos de la UIA (Unión Industrial Argentina) la caída de la actividad ha llevado al cierre de miles de establecimientos. Desde el inicio de la gestión actual se registra una pérdida neta de más de 22.600 empresas, la gran mayoría de ellas pymes. Solo en el sector industrial, se estima que se destruyeron cerca de 39.000 empleos registrados durante 2025. Al mismo tiempo, las empresas internacionales mudan su producción a Brasil, demostrando que el problema no tiene que ver con las leyes laborales sino con un mercado que tenga márgenes de crecimiento por el consumo.
En un marco de cierre de empresas, la toma de FATE es un ejemplo de pelea que anima al conjunto de los trabajadores golpeados por el industricidio de Milei y su casta. Ocupar las fábricas que cierran y desde ahí organizar la resistencia y la solidaridad es un camino de lucha para enfrentar el ataque brutal que está sufriendo la clase obrera. Que este ejemplo se multiplique para que los trabajadores tomen un lugar protagónico en la pelea por terminar con la barbarie libertaria.
Julieta Álvarez

Viernes, Marzo 27, 2026 - 13:00

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