A Macri se lo derrota en las calles, Voto Bronca y rebelión

Martes, 11. Julio 2017

Una “grieta” poco profunda

Las presentes elecciones de medio término se realizarán en el marco de una crisis generalizada, en donde predominan el estancamiento con recesión, la caída del salario, el empleo y el consumo, una alta inflación con endeudamiento externo, la pérdida de derechos laborales, la represión y la corrupción.

Así tiene al país lo que se había presentado como la “nueva política”, a dieciocho meses de haber asumido. Se agravaron las condiciones de vida del pueblo y fundamentalmente de su juventud: pobreza, desocupación e inseguridad son las reivindicaciones populares más sentidas, y alrededor de las mismas giran todas las ofertas partidarias.

El agravamiento en las condiciones de vida posibilitó que quienes gobernaron los últimos doce años aparezcan otra vez con posibilidades de ser elegidos, cuando muchas de las demandas de ayer, aumentadas, persisten hoy. Ello habla de la falsedad de esta democracia que vivimos donde prima el interés de los grandes grupos económicos del campo y la ciudad por sobre el de las mayorías populares. De lo que se trata entonces es de liquidar el control monopólico sobre la economía, para poder hablar de una nueva Argentina independiente, con un desarrollo basado en el bienestar de las mayorías trabajadoras. Lo cual solo puede ser posible con un gobierno revolucionario, popular y antiimperialista.


La estafa es el régimen político

Si el antecedente del macrismo fue el peronismo menemista de los ‘90, el hecho de que hoy esa misma política se exprese en el PRO y Cambiemos no significa, sin embargo, el alineamiento del peronismo detrás del kirchnerismo, puesto que se mantienen las otras fracturas corporizadas en Massa y en el PJ con Randazzo, sin dejar de ver a una franja, minoritaria hoy por hoy, que no se identifica con ninguno de aquellos. Es un escenario donde predomina el “vale todo” de la política: la hipocresía y la mentira como regla. Antes de cada elección todos se rasgan las vestiduras, pero lo cierto es que luego de 34 años de gobiernos constitucionales las condiciones de vida del pueblo en salud, educación, vivienda, alimentación y derechos laborales han empeorado, y se han agregado nuevos fenómenos habilitados desde los centros de poder como el narcotráfico y la corrupción escandalosa. La justicia comprometida con el poder de turno falla sobre la pobreza, pero no reacciona frente a casos escandalosos como el de Odebrecht, que contamina tanto a oficialismo como oposición.

Lo cierto es que la estafa está en el régimen y no solo en un partido determinado, apoyado en un funcionamiento parlamentario que en todos estos años debatió para las tribunas, pero que fue incapaz de resolver cuestiones tan básicas como el 82% en las jubilaciones.

Desde el momento de la asunción de Macri hasta hoy, el PRO nunca contó con mayoría legislativa propia, siendo el FpV la primera minoría en ambas cámaras por amplio margen. Esta circunstancia no impidió al oficialismo lograr, a poco de andar su gobierno, la aprobación de la ley que permitió el pago a los “fondos buitre”, con el aval de varios de los que hoy pretenden mostrarse como diferentes. Otro tanto sucedió con el voto de la ley de ART con la que atacan a los trabajadores bajo el argumento de enfrentar “la industria del juicio”. Fue este Senado el que aprobó los pliegos de los nefastos jueces Rosatti y Rosenkrantz, quienes junto a Highton de Nolasco aprobaron el repudiado 2x1 a los genocidas. Frente a todos estos atropellos al pueblo, las negativas indignadas o las denuncias encendidas se mostraron estériles por igual. Es que a eso se reduce hoy el funcionamiento parlamentario: a una rosca por arriba, al punto que si la genuina presión por abajo logra la aprobación de una ley que beneficia al pueblo, el presidente la veta, como sucedió con la ley ‘anti-despidos’ y con la expropiación del Bauen.

Este es el Congreso que nos invitan a renovar. Quienes hasta ayer nomás votaron leyes antipopulares y entreguistas hoy piden nuestro voto. Esta es la “participación democrática” del pueblo a la que nos llaman en cada acto electoral.

La verdadera democracia popular no pasa por aquí. El pueblo está harto y sabe que las elecciones pasan pero el hambre y la injusticia quedan.

Hay que atreverse a empujar la lucha política e ideológica por la construcción de una nueva república, expresión de las asambleas obreras y populares y de la acción de masas. El sistema de representación actual donde los candidatos son impuestos a dedo y/o emigran a otros espacios de acuerdo al lugar de la lista que le ofrezcan, ha resultado un verdadero fracaso, y deberá ser reemplazado por otro donde los referentes sean mandatados por sus compañeros de trabajo en fábricas, escuelas y barrios, y sepan que sus derechos serán revocados en tanto y cuanto no cumplan con sus funciones.

Por la continuidad del auge de luchas, vamos con el Voto Bronca  

Estas elecciones se realizan en medio de una gran disconformidad de los sectores populares, afectados por la crisis que desató el ajuste. Tratar de encasillar el voto entre el pasado y el futuro, es una falsa disyuntiva entre el mal menor y el mal mayor, cuando de lo que se trata es de romper con esta historia de retrocesos e injusticias, donde más allá del partido que gobierna, la acumulación del capital monopólico financiero, industrial y terrateniente ha crecido sin parar. Son elecciones legislativas que no cambiarán la correlación de fuerzas de los distintos bloques y que en todo caso serán un anticipo de las de 2019, cuando de lo que se trata es de quebrar el ajuste macrista y que la crisis la paguen los de arriba. Eso no puede esperar porque está el bienestar y la vida de muchos compatriotas en juego.

El auge de luchas se expresó con contundencia en marzo; luego vino el paro nacional de abril; en ese marco se desarrolló la lucha docente y más acá en el tiempo la de los choferes de Córdoba. En lugar de diluir este caudal detrás de fórmulas o candidatos que se repiten por décadas, el Voto Bronca es la propuesta de repudio a esta estafa electoral, y a su vez apuesta a sostener y profundizar los niveles de lucha y el protagonismo popular que tanto preocupa al gobierno. Es en el Congreso donde mueren todas las iniciativas rebeldes, cuando de lo que se trata es de favorecer la acción política para que el plan no pueda pasar de hecho: así se hizo retroceder el 2x1, el descuento a los jubilados y el quite de las pensiones a discapacitados. Las soluciones concretas, más allá de los tiempos, siempre llegaron antes de la mano de la movilización callejera que de la acción parlamentaria.

Antes y después de octubre, vamos por más protagonismo popular. A Macri se lo derrota en las calles, no con la estafa electoral. En estas elecciones, Voto Bronca y rebelión. Anulá, votá en blanco o no votes.

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Martes, Julio 11, 2017 - 11:45

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