Junto al pueblo venezolano contra el golpismo oligárquico y pro imperialista

Desde que el chavismo llegó al poder político, la oposición ha ensayado y puesto en práctica todas las formas posibles de tumbar al gobierno de Chávez en su momento y de Maduro después, para devolver el poder a la fracción más pro-imperialista de la burguesía local. El golpe de estado fallido de 2002 fue el intento más cercano de desalojar al gobierno legítimo de Venezuela, pero el pueblo en las calles hizo retroceder al golpismo, aunque sólo temporalmente.
Los acontecimientos de los últimos días son la continuación de esta disputa que lleva más de 15 años. La última iniciativa para desalojar del poder al PSUV era el referendo revocatorio que impulsaba la opositora MUD (Mesa de Unidad Democrática). Tras una primera presentación de firmas, rechazada por el ejecutivo por incluir miles de firmas truchas, la Asamblea Nacional (con mayoría de la derecha opositora desde diciembre de 2015), reunida el domingo 23/10 aprobó un documento en donde declara la supuesta “ruptura del orden constitucional y la existencia de un golpe de estado por el régimen de Nicolás Maduro en contra de la Constitución y el pueblo de Venezuela”. El texto promueve un ilegal juicio político contra el presidente, hace un llamamiento abierto a la insubordinación de las FFAA, pide la intervención de la comunidad internacional, y llama al pueblo venezolano a movilizarse contra el gobierno.
La respuesta oficial se dio en tres pasos: una declaración de las FFAA ratificando su lealtad al gobierno constitucional, una masiva movilización popular hasta el Palacio de Miraflores (sede de gobierno) que cerró con Nicolás Maduro llamando a defender al gobierno y la constitución, y una convocatoria (consensuada con una parte de la oposición) a una mesa de diálogo en la que participarán gobierno, oposición, Unasur, ex presidentes (de España, Panamá y República Dominicana), y… el Vaticano.
Si bien la situación invita a comparar con los casos de golpes parlamentarios en Brasil, Paraguay y Honduras, la realidad es que el escenario venezolano es muy distinto. Primero, porque la oposición está lejos de constituir un bloque homogéneo y con una cabeza única. La acumulación de frustraciones en los intentos anteriores por ganarse al pueblo para tumbar al gobierno hace que convivan en la MUD diversas ideas del rumbo a tomar. Segundo, a pesar de la crisis económica y social que soporta el pueblo venezolano -por razones de orden internacional y por las serias limitaciones programáticas del “socialismo del S XXI”, que en 17 años en el poder no ha tocado la matriz petro-dependiente que ahorca la economía nacional-; no cayó nunca en las trampas tendidas por la burguesía reaccionaria nucleada en la MUD. Tercero, el clima social que atraviesa Venezuela y buena parte de la región -se destaca Brasil con mil escuelas y 60 universidades tomadas contra el plan de gobierno de facto de Temer-, hace que el fantasma de la rebelión popular, sea lo suficientemente creíble como para que quienes tienen algo que perder, piensen dos veces antes de seguir jugando con fuego.
El primero en advertir este cuadro es Bergoglio, un viejo conocedor de la región y con suficiente olfato para advertir que las consecuencias de una aventura golpista en Venezuela tendría consecuencias impredecibles para el país y la región. Si algo no necesitan el Vaticano, las clases dominantes en América Latina y el propio imperialismo yanqui, es un incendio antimperialista en la región. De allí su apuesta al diálogo y la “cultura del encuentro”.
Pero la falsa alternativa "golpe vs diálogo" bloquea la intervención política propia de la clase trabajadora y el pueblo venezolanos.
En este sentido, las señales más alentadoras las dio el propio pueblo movilizado el mismo domingo, cuando un grupo se desprendió de la convocatoria oficial para irrumpir en plena Asamblea Nacional y advertirle a los golpistas en la cara, lo que les esperaba si avanzaban en su intento destituyente. Dos días después, mientras Maduro anunciaba en su discurso la decisión de convocar la mesa de diálogo para “darles otra oportunidad” a los golpistas, el pueblo en la calle coreaba “disuelve la Asamblea, el pueblo se restea [1]”. Sin rodeos, queda a la vista un camino claro para recorrer, si se pretende utilizar las instituciones vigentes para atentar contra las libertades democráticas y las conquistas sociales, deben ser barridas por la intervención popular. La experiencia política acumulada en estos años por el pueblo venezolano, alientan a profundizar las transformaciones sociales y políticas iniciadas por el proceso bolivariano, y avanzar hacia la verdadera liberación nacional con la construcción del socialismo como norte. Llamamos a la clase obrera y el resto del pueblo junto a sus organizaciones revolucionarias, a avanzar por este camino y derrotar al golpismo oligárquico y pro-imperialista en Venezuela.

[1] Se juega el resto, se juega todo.

PRML; 26/10/2016

En la imagen: Manifestantes antigolpistas copan el recinto de la Asamblea Nacional en plena sesión del 23/10