Ingenios azucareros de Salta y Jujuy | Los trabajadores enfrentan arremetida patronal

Jueves, 8. Febrero 2018

El tercer año de gobierno macrista inicia con una destrucción en masa de puestos laborales en el NOA. En la principal actividad industrial de la región, la industria azucarera y sus derivados, los despidos de trabajadores se cuentan de a cientos, tanto en los ingenios de Jujuy como de Salta. La intransigencia patronal ya ha comenzado a encontrar respuesta en la lucha de los obreros del azúcar.

En los meses previos a la zafra de 2018, los monopolios azucareros han encendido la mecha anunciando despidos masivos, impulsando persecuciones y represalias a los luchadores y hasta cierres definitivos de establecimientos históricos como el ingenio San Isidro de Güemes. Todo, con el silencio cómplice del gobierno nacional y el respaldo de los gobiernos provinciales de Morales y Urtubey.
En el caso de Ledesma de la tristemente célebre familia Blaquier, ubicado en Libertador General San Martín, provincia de Jujuy, los despidos por el momento alcanzan una treintena de empleados, varios de los cuales son reconocidos referentes sindicales. Estos despidos son interpretados como una clara presión empresarial para forzar a la baja la paritaria en curso. También en Jujuy, el ingenio La Esperanza se valió del respaldo oficial para poner a la policía de Morales al servicio de la represión y el encarcelamiento de muchos de los trabajadores que pelean contra la amenaza de unos 400 despidos.
Ya en Salta la situación es aún peor. En el caso del El Tabacal, la empresa Seabord Corporation (de capitales estadounidenses) anunció el despidos de 181 trabajadores, lo que constituye un 10% de su planta laboral. Este es el segundo ingenio más grande del país, luego de Ledesma, y se dedica también a la producción de bioetanol y de productos para la agroindustria en general. Desde 1996, año en que se hace cargo la empresa norteamericana, se perdieron más de 6.000 puestos de trabajo, desaparecieron sectores de trabajo, se redujeron los sueldos al punto de ser hoy el ingenio que menos paga a sus trabajadores en todo el país, mientras que la producción de azúcar se triplicó y la producción de alcohol se multiplicó por veinte. La empresa explica los despidos desde una presunta “crisis de sector” que no encuentra fundamentos en la realidad. Vienen de una zafra récord y pagan salarios miserables a trabajadores muy precarizados en sus condiciones laborales y contractuales. Lo que hay detrás es la búsqueda de abaratar costos por la vía de los despidos, la baja relativa de los salarios y el retroceso en las condiciones de trabajo conquistadas hasta el momento. Junto con esto hay un daño colosal a la economía local, ya que la pérdida de los 181 puestos de trabajo implica entre 7 y 9 millones de pesos por mes que dejan de circular en el departamento Orán.
En el extremo de los ataques a los trabajadores se encuentra el anuncio de cierre del ingenio San Isidro de la localidad de Campo Santo, departamento de Güemes. La decisión empresarial de ir a un proceso preventivo de crisis implica la caída de 730 puestos de trabajo directos y no menos de 2.500 indirectos. Esto, en pueblos pequeños como los que giran alrededor de la industria azucarera, conlleva la ruina general de la población, sin la menor perspectiva de recuperación económica.
Nuevamente, las explicaciones de los empresarios apuntan a la imposibilidad de continuar debido a “la caída del precio internacional del azúcar, los gravámenes al bioetanol, el esquema impositivo, etc.”. Algunos aspectos ‘inconvenientes’ del pacto fiscal y la reforma previsional, como también la caída del precio del bioetanol en relación a los combustibles fósiles, el cambio desfavorable y el costo laboral completan el repertorio de quejas por parte del empresariado. Si bien es cierto que en el corto plazo los precios internacionales se vieron afectados por la explosión de la producción brasilera entre otros factores, también es real que esta caída relativa se da en el marco de una gran alza histórica en los últimos 15 años, con lo cual el negocio es altamente rentable. Sólo San Isidro produce 50 mil toneladas anuales de azúcar orgánica (en plena alza en el mercado mundial), y al menos 12 millones de litros de bioetanol (también con alta demanda). Sólo de estos rubros proviene el 80% de sus ganancias, y ese porcentaje crece año a año, lo que demuestra que la actividad está en plena expansión. La arremetida patronal claramente responde a la búsqueda de incrementar aun más las ganancias reduciendo el “costo laboral” (salarios), que es el único obstáculo que le resta superar a los monopolios en Argentina para terminar de sentirse ‘como en casa’. Aún con todas las ventajas concedidas por los sucesivos gobiernos, y el actual en particular, para que Argentina sea el paraíso en la tierra para las multinacionales, hace falta aplastar a la clase obrera, para que acepte sin condicionamientos las imposiciones del ‘mercado actual. Esa es la pelea de fondo.
El ingenio San Isidro es el más antiguo de nuestro país. Actualmente en manos del Grupo Gloria, conglomerado industrial de origen peruano, que cuenta con negocios en 7 países de la región. Su actividad abarca lácteos, alimentos, cemento, papeles, agroindustria, ganadería, transporte y servicios. El ingenio procesa 3500 toneladas de caña diarias, produciendo unas 350 toneladas promedio de azúcar al día. Cuenta con 11.000 hectáreas de tierra y exporta a Estados Unidos, Canadá, Suiza, Bélgica, Italia, España, Alemania, Holanda, Japón, Israel y Nueva Zelanda. Esta ‘víctima de la crisis’, mientras anuncia el cierre del ingenio en Salta, festeja una inversión cercana a los 50 millones de dólares en un emprendimiento lácteo en Santa Fe.
El escenario es claro, las grandes patronales azucareras aprietan en dirección a reducir costos, y los ‘costos’ son los derechos del trabajador: trabajo estable, salarios dignos, condiciones de trabajo… Los gobiernos nacional y provinciales y sus ministerios de trabajo no están dispuestos a incomodar a estos grupos empresarios, ni a hacerse cargo de la ruina que dejan a su paso. Son los propios trabajadores junto al reto del pueblo afectado los que tienen la palabra en la batalla abierta por defender los puestos de trabajo, sintonizar los salarios con las ganancias de los pulpos económicos propietarios de los ingenios, y mejorar sustancialmente las condiciones laborales y contractuales del sector. Se vuelve inmediata la necesidad de poner en pié asambleas en cada lugar de trabajo, confluir en unidad con el resto del pueblo trabajador en espacios como la Multisectorial en Lucha de Salta, y transformar a estos espacios en organizadores de la lucha obrera y popular, en la línea de ocupar todo establecimiento que despida o cierre, poniéndolo a funcionar bajo administración obrera, forzando al estado provincial y nacional a que se haga cargo de mantener esos puestos de trabajo. Sin paros, cortes de ruta, ocupaciones y puebladas, no será posible enfrentar exitosamente la prepotencia de estos grupos multinacionales que cuentan con el favor de los Macri, Urtubey y Morales.
En lo inmediato, todo el apoyo al plan de lucha que se prepara desde la federación azucarera y la Multisectorial en Lucha de Salta para el 19/02 con movilización desde Yrigoyen hasta Güemes, con cortes de ruta y acto por la estatización y la reactivación de la industria.

L. F.

Publicado en: 
Jueves, Febrero 8, 2018 - 07:15

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