En clave cipaya

Miércoles, 8. Febrero 2017

La violenta represión a las comunidades mapuches en la Patagonia argentina es la otra cara de las llamadas y tan esperadas inversiones. El saqueo de cuanta riqueza natural haya en estas tierras, para ponerlas al servicio de empresas y ricachones extranjeros, es una de las piedras fundamentales sobre las que se construyó el estado argentino.
Desde la campaña del desierto a esta parte, la disposición de los pueblos a exigir el derecho ancestral de estas tierras, ha desenmascarado una de las tramas de corrupción y entrega, escondida tras el genocidio de aquella vergonzosa campaña de exterminio.
El reclamo de tierras en manos del empresario italiano Luciano Benetton, expuso la ilegalidad de la cesión de las tierras aledañas a las vías del ferrocarril, a manos de empresas inglesas agrupadas en sociedades dueñas, por aquel entonces, del propio ferrocarril. Compañía que el empresario italiano terminó comprando.
Todo esto vino acompañado por el asentamiento de empresas ligadas a la cría de ganado ovino y la producción de lana, fundamentalmente en los primeros años y luego, la minería, en las más de 900 mil hectáreas que sobrepasaban el límite fijado por la ley de aquel entonces, y la sesión de tierras fue un ver-gonzoso decreto ocultado en su debido momento. Y que hoy por hoy, son los yacimientos de gas y petróleo, los acuíferos y hasta emprendimientos inmobiliarios y turísticos también en manos de empresas extranjeras, saqueando las riquezas de este suelo, no dejando otra cosa, que un reguero de sangre, miseria y contaminación.
Al igual que en el caso de Lewis (amigote inglés del presidente Macri), quien ya en tiempos del kirchnerismo nada le impidió construir una pista para aviones de gran porte, a la cual nadie controla, dicho sea de paso. Lo mismo que apropiarse de un lago, reírse de la justicia y amenazar con el “Winchester en la mano” a quien pretenda acercarse a su lago, tal los dichos de uno de sus lugartenientes.O el caso de Tompkins Conservation, que tras su fachada ecológica compra miles de hectáreas a precio vil, para hacer negociados millonarios.
El pueblo de la comunidad de Cushamen, plantó la bandera de resistencia, y resistió la violenta represión de la gendarmería y las policías de Das Neves y Macri. La zona liberada para el libre accionar represivo tuvo sus resultados, el pasado 10, 11 y 13 de enero. Uno de los mapuches con la mandíbula destrozada de un balazo, heridos de distinta gravedad, detenidos, procesados, secuestro de animales y destrucción de viviendas de esta comunidad de resistencia, es el primer resultado del accionar cuasi genocida de estos gobiernos entreguistas. Los que pretenden justificar el salvajismo de sus policías con algunas piedras con las que las familias intentaron defender sus vidas y sus cosas. Las campañas de denuncias de la represión que se venía, muestran a las claras que confían en la protección mediática, que trata a los pueblos mapuches de ‘terroristas’, a los saqueadores de inversionistas y a la represión despiadada de defensa de la constitución y las leyes.
Carlos Quiroga

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Miércoles, Febrero 8, 2017 - 20:30

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