De la lucha de AGR al no inicio de clases de los docentes

Jueves, 9. Febrero 2017

A pesar que trabajó con esmero para desactivar la protesta popular, igual, el cierre del 2016 resultó agitado para el gobierno macrista. Los desafíos ‘opositores’ en el parlamento -aunque se fueron en amagues que precedieron a la arrugada final-, la pésima intervención durante las inundaciones del litoral y los incendios pampeanos, sumados al recambio de dos funcionarios pertenecientes a la élite financiera, lo mostraron arrastrado por los acontecimientos, bajo ‘fuego amigo’.

Preocupados con el fantasma de la Alianza y con la mirada puesta en las elecciones legislativas de octubre del 2017, el macrismo se lanzó a una ofensiva para recuperar la iniciativa, inscripta, además, en el giro de su política de hacer eje en el endeudamiento externo para priorizar en el ajuste de la economía y las cuentas fiscales, ante el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales.
En línea con ese giro, sin esperar incluso a una ley en trámite y con media sanción, Macri firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia, el 54/2017, que interviene sobre el régimen de Riesgos del Trabajo (ART), con claro sesgo propatronal y de reducción de sus costos, aumentando la inseguridad laboral.
En la ahora congelada Mesa del Diálogo, el Trabajo y la Producción que reunía al gobierno, junto a las centrales de las grandes patronales y la CGT, el ministro Triaca presentó un documento para introducir normas flexibilizadoras del régimen de empleo, con claras similitudes a las promovidas en los años 90, durante el menemismo.
En esa dirección caminó el acuerdo firmado por el sindicalista Pereyra con las petroleras de Vaca Muerta, retrotrayendo en el nuevo convenio viejas conquistas de los trabajadores del petróleo.
Casi al mismo tiempo, en ‘casual’ coincidencia con estas iniciativas, la patronal de Clarín, recurriendo a métodos fascistas, decidió avanzar sin más en imponer la flexibilización laboral y de reducción de costos en Artes Gráficas Rioplatense (AGR), con un cierre de la planta, despidiendo a sus trabajadores, echando mano incluso a la represión.
Mientras siguen los despidos y suspensiones, y se deterioran gravemente las condiciones de vida de millones de trabajadores, jubilados y sectores vulnerables, la cúpula de la CGT amaga abandonar su pasividad y complicidad anunciando una marcha… el 7 de marzo y un paro para la segunda quincena del mismo mes. Tras tantos anuncios en ese sentido, lo cierto se hace dudoso, aunque no deja de ser un reconocimiento al deterioro social y la necesidad de salirle al cruce de las crecientes demandas y descontento de sus bases.
En ese sentido, la valiente y tenaz lucha de los trabajadores de AGR y su comisión interna muestran un camino a recorrer en el presente y fortalece a las luchas futuras. Frente a los despidos y el cierre, la ocupación más la unidad amplia del combativismo sindical y de los sectores populares al servicio de un plan de lucha a fondo.
Ahora le toca a los docentes de todo el país desafiar el nuevo intento de Macri y los gobiernos provinciales de saqueo al salario, con la imposición del tope en paritarias de un miserable 18% de recomposición. La respuesta no es otra que el paro nacional de los docentes y el no inicio de clases. Con el ejemplo de las luchas en curso, de la ejemplar pelea de AGR enfrentar el ajuste, defender el salario y el trabajo.

Ricardo Jufré

Publicado en: 
Jueves, Febrero 9, 2017 - 07:30

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